
En el colegio, seguramente aprendiste por primera vez cómo escribir un ensayo, comenzando primero con la creación de un esquema, para continuar luego organizando y completando los detalles de tu ensayo.
Un ensayo o una tesis, debe tener una introducción, un cuerpo y una conclusión claros con una resolución a la pregunta que estás tratando de responder o el punto que estás tratando de hacer.
No es agradable tener que seguir todos estos pasos, pero hay una buena razón para hacerlo, ya que esto ayuda en el diseño de algo complejo o creativo, otorgando la estructura para organizar los contenidos y decidir qué incluir en lo que estas escribiendo.
Aunque los entrenadores y los culturistas de alto rendimiento son competentes en la planificación de los detalles de los períodos de entrenamiento, muchas veces no pueden organizar y estructurar un marco o esquema para que los contenidos de un período de entrenamiento sean útiles.
Desde mi punto de vista de entrenador o preparador profesional, hay estrategias que todos usan y que lo comparto con todos, para que puedas elaborar tu programa de entrenamiento de forma más eficiente:
No empieces por el medio
Muchos de los que desarrollan programas de entrenamiento, tanto para otros como para ellos mismos, suelen comenzar sus programas enumerando los ejercicios que van a hacer el primer día y seleccionando las series, las repeticiones y el peso planificado.
Harán esto para cada día usando la misma secuencia; a veces planean qué priorizarán cada periodo de entrenamiento y qué atributos deben enfatizarse para mejorar, pero a veces no lo harán.
Montar tu programa de entrenamiento de esta forma, es como comenzar tu libro en el capítulo cuatro, sin pensar de antemano cuál es la trama o dónde debe comenzar la historia, cómo se desarrollará y dónde terminará. La probabilidad de que continúes mejorando y desarrollándote con el tiempo sin esta previsión es mínima.
Existe una cantidad abrumadora de información sobre los métodos de entrenamiento de fuerza, pero sin un esquema que guíe tu toma de decisiones, no hay forma de discernir qué incluir en un periodo de entrenamiento y cuál será las modificaciones que harías en ciertas circunstancias.
Si usa todas las palabras importantes del diccionario, pero la historia no tiene trama, no tendrá ningún sentido.
Debes enfocarte en cada periodo
Antes de comenzar a completar los ejercicios diarios y calcular cuántas series y repeticiones hacer para cada uno, primero debes decidir cuál será el énfasis del periodo de entrenamiento y cómo encaja en el panorama general de tu entrenamiento durante el año o un período más largo de tiempo.
Puedes pensar en un programa de entrenamiento singular de 4 a 12 semanas, como un capítulo de un libro o un sub-capítulo particular que respalda la tesis de un ensayo. Es
El énfasis de cada periodo, debe alimentarse del siguiente, para formar un entrenamiento coherente e inteligente a largo plazo.
Una vez que hayas delineado el tema de la periodización, puedes decidir qué incluir en las progresiones semanales, es decir, un periodo de entrenamiento, como una historia, tiene un principio, un desarrollo y un final, y cada uno tiene elementos que son necesarios para que funcione.
El esquema es necesario porque muestra dónde comienzas y dónde terminas y, a medida que creas la descripción general, puedes tener una visión general para decidir comenzar un mesociclo con un volumen más alto, pero pesos más livianos o viceversa, pero, independiente de la carga o la intensidad, el entrenamiento debe tener un propósito: “LA PROGRESIÓN”.
Esta progresión no tiene por qué ser complicada o trazada en una hoja de cálculo elaborada, ya que un esqueleto simple con los detalles principales servirá; no tiene por qué ser extravagante o formal. ¿ necesitas ayuda para organizarte?.
A partir de aquí, puedes crear un esqueleto de qué ejercicios enfatizar cada día y la variación de volumen en los diferentes entrenamientos. Después de esto, es mucho más fácil completar los detalles, aunque si sigues tu entrenamiento con un seguimiento de tu preparador las cosas se dan con mayor agilidad y precisión.
Identifica lo que necesitas
El propósito del esquema, es alejar el zoom y pensar en profundidad lo que deseas producir en un periodo de entrenamiento. Tienes un objetivo específico para alcanzar con cada periodo y, por ello necesitas calcular cuidadosamente qué medios realmente lo llevarán a tu objetivo.
Una vez que hayas planificado el enfoque y la progresión, puedes decidir qué métodos has encontrado que funcionan mejor para desarrollar las cualidades que has o te han diseñado.
Existen principios generales que funcionan para todos y pautas firmes para cada periodo de entrenamiento, pero aun así, también aprenderás que los enfoques específicos del entrenamiento te beneficiarían mejor que otros, dependiendo de tu “INDIVIDUALIDAD”.
Es necesario definir cómo utilizarás los métodos, antes de poder completar los detalles menores del programa de entrenamiento.
Manipula el resto de las cosas
Una vez que hayas decidido cómo utilizarás los métodos que sabes que funcionan, puedes realizar ajustes mínimos en el periodo de entrenamiento, utilizando las ideas con las que deseas experimentar.
Estas son las ideas, métodos y modificaciones de las que no estás completamente seguro pero que deseas probar. La parte experimental debe representar el 5% o menos del contenido del periodo de entrenamiento; de esta manera, no afectarás negativamente tu progresión en ningún grado significativo.
La prueba y error es un método útil para saber si un método o un plan de ejercicios o protocolo es útil o no, pero ten en cuenta que si cambias demasiado o introduces demasiados factores nuevos, es difícil discernir qué método te ayudará o perjudicará, lo que te hará retroceder siempre.
La conclusión es relevante
Cuando tu esquema de un programa de entrenamiento esté completo, debes tener el enfoque, los métodos e incluso la progresión y los volúmenes semanales / mensuales decididos.
Ahora, puedes añadir otros ejercicios para usar;
- Cuándo hacerlos y cómo hacerlos dependerá de la individualidad.
- Según el seguimiento se va añadiendo la actividad de cada día: aquí es donde se añaden las series, repeticiones y cargas prescritas específicas para el entrenamiento semanal.
Después de todo este trabajo, todo se vuelve mucho más fácil y claro, pues puedes utilizar este esquema de orientación para explicar cómo se distribuye el volumen de trabajo en el gimnasio y fuera del gimnasio.
Los capítulos ya estarán escritos y editados, por consecuencia tiene sentido tomar un programa de entrenamiento como parte de todo el libro.
