La unidad estructural del músculo esquelético es la célula o fibra muscular multinucleada (espesor: 10-100 μm, longitud: 1-30 cm). Las fibras musculares constan de miofibrillas (sarcómeros en serie: unidad básica contráctil del músculo). Las miofibrillas consisten en miofilamentos (actina y miosina).

Dentro del músculo, solamente 20% es proteína contráctil, que son filamentos cruzados de miosina y actina; los sarcómeros son las barras Z que son como columnas donde los filamentos de actina y miosina están superpuestos; a la llegada de un pulso eléctrico en lo que llamamos despolarización, se vierte calcio al citoplasma y eso ocasiona que se contraiga el músculo.

Siempre se contrae con la ley del todo o nada; es decir, las fibras se contraen o no, entonces, cuando empezamos a deducir que el 20% del músculo es proteína, de ahí viene la idea de que comer proteínas es buena para el crecimiento.

Recientemente se descubrieron dos grupos de filamentos más:

  • La titina: que conecta la línea Z con la línea M en la contracción, contribuyendo a la transmisión de la fuerza en la banda Z, proporcionando tensión pasiva durante la extensión del músculo.
  •  La nebulina: que asegura la alineación correcta de lo filamentos y retornar a lo músculos contraídos a su longitud de reposo.

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