
Mi trabajo es comprender al cuerpo y cómo se adapta para poder crear cambios físicos positivos para los atletas y deportistas que acuden a mí por la experiencia, independiente del conocimiento científico acarreado en mi carrera profesional.
Con cada atleta, evalúo y abordo sus necesidades de fuerza, potencia, velocidad, acondicionamiento, agilidad, equilibrio y movilidad.
En un momento en el que los jóvenes empiezan a trabajar sus habilidades, es la movilidad al entrenar un punto central en sus carreras o preparaciones.
Con eso en mente, mi trabajo real es mejorar la calidad del movimiento… ¡ la técnica !…
Mi incapacidad para solucionar mis propios problemas ha sido frustrante y una fuente de vergüenza silenciosa sobre comprender al cuerpo.
Si no puedo arreglarme y conseguir que mi propio cuerpo pasado sea duradero y resistente, ¿soy solo un impostor que finge poder ayudar a estos novatos?
La respuesta es… “los miedos persistentes tienden a quedarse en segundo plano”, porque las cosas son como son y para eso esto es cuestión de analizar todos los elementos circundantes a una preparación, al llegar a comprender al cuerpo!.
Años de prueba y error
Fue alrededor de los veinte y tantos años que poco a poco comencé a trabajar para cambiarlo todo. Después de años del estilo de vida típicamente “poco” saludable, decidí que estaba cansado de sentirme mal mientras entrenaba duro y pasaba pruebas de estética en las competiciones, aunque las ganaba.
Luego, comencé a comer mejor (cosas que me gustaban), a hacer ejercicio para la salud en lugar de solo para la hipertrofia, y empezaba a disfrutar de la vida, utilizaba mi cabeza para comprender al cuerpo.
Si bien esto no me calmó mucho, SÍ me introdujo a un mundo fantástico del buscar el porqué de las cosas, lo que eventualmente ayudaría a curar mi ansiedad.
Me interesé mucho en el entrenamiento de rendimiento, especialmente para los atletas. Mientras estudiaba, quedó claro que el rendimiento exigía mucho más que fuerza y potencia.
La calidad del movimiento estaba donde estaba; a medida que hice de este principio el primer lugar al trabajar con mis atletas, también comencé mi búsqueda para saber hacia dónde apuntaba, organizando mejor mis cosas.
Es hora de comprender al cuerpo
Después de años de este reflujo y flujo (principalmente reflujo, muy poco flujo), finalmente encontré algunos hábitos que, aunque no me han curado, al menos me dejaron capaz de ejercitarme sin lastimarme.
Más recientemente, he encontrado alivio al incorporar rutinas de descarga, de bombeo y de fuerza, combinando varios factores, varias veces en un periodo de entrenamiento.
En particular, dar dos pasos atrás para coger tres pasos delante me hizo bien y, es sin duda un principio “tácito” que da sus resultados, incluso con lo más importante “la técnica”.
El hombre que comprende los principios puede manejar con éxito sus propios métodos.
El hombre que prueba métodos ignorando los principios seguramente no llegará a donde quiere, aunque a veces ni sabe lo que quiere porque se desvía de los principios básicos de comprender al cuerpo.
Si bien tengo un buen conocimiento de muchos métodos, tal vez hubiera tenido éxito si hubiera comprendido los principios con la suficiente profundidad como para ejecutarlos mejor hace muchos años.
Pasado un tiempo, sabía que necesitaba seguir mis propios principios e invertir en una mejor técnica y estilo de vida.
No puedo expresar lo emocionante que es tener una idea clara de lo que está sucediendo en mi caso específico, en lugar de buscar a tantas soluciones genéricas en las revistas, en los libros, en la internet o entre influencers y otros preparadores…
Ojo, en mi época, en un pueblo pequeño, no tenía acceso a nada, ni siquiera a preparadores, ¿cómo lo hice?.
