
Uno de los mitos de entrenamiento más obstinados es que las personas más grandes, fuertes o las mejor acondicionadas en el gimnasio o en las redes sociales son las más calificadas para preparar de forma inteligente, segura y confiable. A veces lo son, hablo de ser grandes entrenadores, pero a menudo definitivamente no lo son.
En primer lugar, la idea de que alguien debe haber alcanzado personalmente un cierto nivel de éxito en un deporte para ser una fuente confiable de información técnica es, y siempre ha sido, falsa; no busques más allá de los deportes profesionales para analizar las cosas.
Muchos de los mejores deportistas resultan ser entrenadores terribles, mientras que otros que ni siquiera compitieron en sus deportes y resultan ser entrenadores de primer nivel que han ayudado a muchos atletas a desarrollar su potencial.
Cómo elegir un entrenador personal
Entonces, ¿qué tienen estos entrenadores sin talento que pueden no tener las estrellas de competición?.
- Primero, un profundo conocimiento de los aspectos técnicos y tácticos del deporte o en nuestro caso de los factores relacionados con el culturismo.
- Y en segundo lugar, la capacidad y la voluntad de simplificar y comunicar ese conocimiento de una manera que los atletas puedan utilizar en su beneficio; lo mismo puede decirse de los formadores de opinión técnica o capacitadores del deporte.
Sin mencionar que decir que no estás calificado para entrenar a alguien a menos que hayas tenido experiencia personal en el mismo campo también significa decir que los preparadores “hombres” no pueden entrenar efectivamente a las “chicas”, y viceversa, lo cual no es cierto.
Los dos géneros comparten mucho más de lo que nos diferenciamos, porque ambos necesitan de los aspectos emocionales y psicológicos del entrenamiento y, esto requiere de saber buscar el porqué de las cosas.
Gran atleta, ¿puede ser un gran entrenador?
Las personas más grandes, definidas y en forma a menudo han logrado sus resultados a pesar de lo que saben; son entusiastas del culturismo que organizan sus vidas en torno a gimnasios y cocinas.
Esto podría convertirlos en íconos motivacionales sobre estilo de vida, disciplina y constancias para entrenar y comer bien, pero no significa que puedan diseñar un programa individualizado basado en los objetivos, habilidades, físico, hábitos e historial médico de un atleta.
Tampoco quiero decir que nosotros, como atletas no podamos dedicarnos en un tiempo X como entrenadores, porque sí lo somos en cierto grado siempre que estudiemos para ello.
El punto es que, aunque haya pocos de nosotros que cultivamos esa rica experiencia del culturismo de competición para apoyar en sus preparaciones a los demás, no siempre pasa esto, pero hay que tener cuidado con los “influencers” que se creen las dos cosas, “grandes atletas y grandes entrenadores”.
Antes de finalizar os muestro un vídeo que al entender de muchos son de los mejores entrenadores a nivel internacional: Neil Hill, Chris Lewis, Hay Rambod o el legendario Charles Glass.
