Muchos de nosotros estableceremos algunos tipos de objetivos de condición física para lograr un cierto aspecto, nivel atlético o capacidad de entrenar con cierta frecuencia.

Desde que aprendí a establecer metas pequeñas, lo he usado una y otra vez con diferentes objetivos, siendo fundamental para mis atletas seguir un plan específico, que se vincula a sus preparaciones. Desde mi punto de vista de preparador, medir los objetivos, establecerlos y cuantificar la ejecución de las mismas es crucial para garantizar los resultados esperados.

¿Cuáles serían objetivos inteligentes?

  • Específicos: los objetivos deben establecerse en detalle, porque tanto yo como cualquier atleta, incluidos mis atletas deben saber exactamente lo que desean lograr.
  • Medibles: «lo que se mide se gestiona»; se necesita tener parámetros para saber que se ha cumplido estos objetivos.
  • Alcanzables: las cosas deben estar claras, por tanto deben existir pasos de acción que debe seguir un atleta para alcanzar estos objetivos.
  • Relevantes: la mejor manera de abordar esto es analizar por qué estos objetivos son importantes, debiendo estar adaptado a cada situación y atleta. Una vez que se haya determinado esto, habrá un vínculo emocional que llevará al atleta a completar su tarea, ya sea para el entrenamiento o para seguir una dieta determinada.
  • Periodizables; ¿cuándo se completará cada objetivo?; el punto es que se debe establecer algunas fechas objetivo para garantizar que el objetivo se complete de manera oportuna y esto tiene que ver con la periodización más bien.

 ¿Cuáles son los resultados finales?

Los atletas pueden analizar sus resultados midiéndolos a través del pliegue de la piel, el espejo y el apoyo de un espejo, además las pruebas analíticas de sangre son relevantes al momento de mejorar o analizar los objetivos durante un determinado programa en toda la temporada, ya sea para medir el estrés hepático, el colesterol, la inmunidad y los marcadores de inflamación, entre otros factores incluidos los hormonales.

Los resultados también se pueden medir al competir y aunque hoy en día las federaciones no tienen claro ni siquiera el consenso sobre los criterios de juzgamiento o puntuación, puede ser determinante saber como un atleta se compara con los demás y si la competición es una motivación, debería ser positiva entorno al interior de uno mismo y no solo para ser una estrella de las redes sociales, donde todo vale incluido el uso de sustancias sin ninguna base científica.